viernes, 6 de julio de 2007

Telekinesis: si no hay gasoil usemos la cabeza


"El gasoil es la sangre del campo" sostienen los dirigentes del agro y evidentemente se necesita urgente una transfusión.

Los tiempos se están agotando porque a diferencia de lo que ocurre con otras ramas de la economía, en el rubro agropecuario la influencia del clima y de las estaciones es decisiva. La meta de las 100 millones de toneladas prevista para 2007 parece escurrirse a pesar de estar al alcance de la mano.

Desde la Sociedad Rural Argentina pidieron al Gobierno nacional la creación de una reserva de 300 millones de litros de gasoil “que garantice el abastecimiento de combustible al corazón de la zona productiva de la Argentina, que comprende el Sur de Córdoba, Santa Fe y el Norte de la provincia de Buenos Aires”.

La medida es justificada aunque no parece justa, al menos para todos aquellos productores que se encuentran fuera de la zona elegida y que también tienen los tractores parados por deshidratación petrolífera. Eso, en el hipotético caso que el Gobierno acepte…mmmm…

El sector agropecuario nacional consume más de 4.200 millones de litros de gasoil, por lo que la propuesta representaría el 10% del total.

El campo es el motor de la economía, pero todo motor necesita combustible y este insumo, en medio de la seria crisis energética, es cada vez más escaso.

Quizás, los productores deban recurrir a alguna salida creativa para solucionar el problema.

Desde aquí, trepados al alambrado, levantamos la mano para presentar una que al menos es equitativa: Y si probamos con telekinesis???!!!

Es algo que lleva tiempo, a no desesperar ni pedir resultados ya, pero tiene costo cero y es autogestionable!!!


Los fruticultores de Río Negro podrían bajar de a una las manzanas de sus plantaciones sólo utilizando su mente! Los esquiladores de Chubut no necesitarán tocar a sus ovejas con ninguna máquina y mucho menos depender de vehículo alguno para trasladarlas. En la Pampa húmeda por fin las vacas podrán llegar a los mercados volando... bah levitando, sin deteriorar las rutas y caminos e independizándose de camiones y transportes.

Telekinesis señores, esa es la solución. Es de complicada aplicación, es cierto, pero para muchos es la única alternativa que alguien parece haberles tirado.

Será cuestión de practicar. Es una buena actividad para ocupar el tiempo que se pierde haciendo cola frente a los surtidores.

martes, 3 de julio de 2007

Subí que te llevo… tengo el Braford en la puerta

José Juan Ruiz, economista jefe para América latina del Banco Santander se despachó con una frase que no deja de rondar mi cabeza. Según el experto “Un kilo de lomo argentino cuesta más que los 20 euros de un kilo de Audi”.

¿Pero qué dice este hombre? pensé después de leer el titular. Parece que este buen señor presentó el ejemplo, para demostrar cómo han subido los precios de las materias primas frente a los de la tecnología.

Muchos se muestran optimistas ante la perspectiva, pero sinceramente me parece cándido pensar que los países que sólo producen materias primas sin valor agregado puedan alcanzar un desarrollo económico igual o superior al de aquellos que invierten en ciencia y tecnología.

Alguna vez, en una conferencia escuché decir a Juan Enríquez Cabot, experto en Biotecnología de la Universidad de Harvard, palabras más, palabras menos: si pensamos en el chocolate con qué país lo asociamos? Suiza. Y no es acaso el cacao un producto del Nuevo Mundo? Es cierto, la materia prima es americana pero el desarrollo del producto se dio del otro lado del océano.

Según Ruiz, la región (América latina) tiene por delante el mejor escenario de los últimos 30 años. Ojalá así fuera. Si tenemos en cuenta que el valor de los commodities hoy, representa el 20 por ciento de lo que significaba en 1945 la predicción suena por demás de optimista.

“Un kilo de lomo argentino cuesta más que los 20 euros de un kilo de Audi”. Si así fuera, tal vez podría aceptar la loca oferta de salir a dar una vuelta en Braford. No me dará estatus pero tiene muchas ventajas: es un transporte valioso; tiene tapizados de cuero auténtico y usa combustible barato, ecológico y sin límite de carga como el gasoil.